Enfoque profesional
El trabajo se organiza en torno al objeto del examen: qué debe determinarse, qué materiales se analizan, qué contexto es relevante y qué conclusiones son admisibles dentro de la competencia en ciencia política.
El examen puede analizar publicaciones, vídeos, folletos, programas, llamamientos, lemas, símbolos, materiales del expediente, dictámenes periciales e información sobre las circunstancias de publicación del material.
Formación académica y profesional
- educación superior: grado en «Lingüística», 2023;
- educación superior: máster en «Psicología», especialidad «Psicología social», 2023;
- formación de reconversión profesional en sociología y ciencia política, 2026;
- formación de reconversión profesional en el programa «Pericia lingüística judicial: actividad analítica y pericial del filólogo profesional», 2019;
- diploma de finalización de estudios de posgrado de investigación en «Derecho», cualificación «Investigador. Docente investigador», 2025.
Fundamento científico y metodológico
El análisis politológico estudia el objeto en su contexto sociopolítico, informativo, histórico y situacional. Se evalúan el contenido y la forma de la comunicación, los participantes, el destinatario, el momento y las condiciones de difusión del material, así como los documentos y acontecimientos relacionados.
La parte del examen debe permitir seguir el recorrido desde los materiales originales y las características determinadas hasta las conclusiones. Cuando sea necesario, se señalan por separado las cuestiones que requieren conocimientos especializados de lingüística, psicología, sociología, historia u otros ámbitos.
Qué importa en una pericia politológica
- distinguir el análisis politológico de la valoración jurídica;
- no sustituir a la lingüística, la historia, la sociología ni los estudios de las religiones;
- tener en cuenta el género, el destinatario, la situación y el contexto social;
- formular conclusiones correctas y verificables.
Formato multidisciplinar
En casos complejos puede realizarse un trabajo conjunto con un lingüista, historiador, sociólogo, especialista en estudios de las religiones o en comunicación mediática. Este enfoque es especialmente importante cuando el material controvertido contiene simultáneamente características lingüísticas, históricas, ideológicas y políticas.